Cuando el agua de tu piscina está turbia, muy blanca, verde o marrón son indicadores claros de que algo no funciona como debería, pero no te preocupes porque todos los casos tienen fácil solución. Desde tu empresa de mantenimiento de piscinas vamos a explicarte cuáles son las causas de estos cambios de color en el agua y cuál es la mejor manera de solucionar estos problemas.

Aguas verdes

Cuando el agua de tu piscina está verde el aspecto es realmente desagradable porque se observa un gran deterioro de la piscina, suciedad y muestra un agua poco salubre. Las causas principales son la formación de algas o la presencia de metales como el cobre. Los fuertes rayos del sol, la temperatura del agua y las tormentas de verano pueden favorecer, también, este color verdoso en el agua de tu piscina, causada por la formación de algas.

El mejor tratamiento y mantenimiento de estas piscinas consiste en el cepillado de las paredes y el fondo con un cepillo manual. En el caso de que el filtro sea de arena puedes hacer un cepillado contracorriente, pero si el filtro es de cartucho, sólo debes sacarlo y limpiarlo bien. También deberás ajustar el pH para que ronde los 7 o 7,2. Si haces una cloración de choque, mediante cloro de disolución rápida, también puede ayudar mucho. Deberás aplicar un alguicida y un floculante, que elimine la suciedad y devuelva un aspecto cristalino al agua. Conecta la depuradora y déjala funcionar durante 24 horas seguidas. Para que no vuelva a pasar deberás estar muy pendiente de seguir haciendo el mejor mantenimiento de piscinas para estos casos.

Aguas marrones

En este caso puede deberse a que son aguas que contienen sales de hierro y magnesio, ya que cuando estos elementos entran en contacto con el cloro, este oxida el metal el cual acaba creando este color marrón en el agua de la piscina.

Tratamiento; Para estos casos es mejor aplicar un tratamiento de choque con cloro que genera una oxidación masiva y añadir floculante, para que puedan aglutinarse todos los restos de la oxidación.

También puedes pasar el limpia fondos durante unos cuantos días, con tal de recoger todos los residuos y dejar la depuradora en funcionamiento durante más tiempo. Deberás corregir los niveles de pH, rellenar el agua para que vuelva a estar en el mismo nivel original después de limpiar la piscina y, si el agua de la piscina tiene un exceso de hierro, siempre será mejor desinfectar con oxígeno activo.

Aguas lechosas o blancas

Un pH o una alcalinidad total del agua que obtenga valores demasiado altos, un bajo nivel de cloración o bien una unidad de filtración que no sea óptima, pueden generar un emblanquecimiento del agua de tu piscina.

En estos casos, el mantenimiento de las piscinas es fundamental, pero si no has llegado a tiempo siempre puedes solucionar el problema verificando el pH del agua, para que se encuentre entre 7,2 y 7,6; añadir cloro a la piscina siguiendo las indicaciones del fabricante; añadir floculante líquido para limpiar las impurezas más pequeñas y recuperar la transparencia del agua y aspirar la suciedad sedimentada en el fondo de la piscina.