El mantenimiento de piscinas de sal es muy sencillo. No obstante, si deseamos que el clorador nos dure el mayor tiempo posible para que el agua esté ideal, tenemos que se revisar los niveles y limpiarlas igualmente. Para el mantenimiento de piscinas de sal debemos revisar lo que les vamos a contar a continuación.

 

COMO MANTENER LAS PISCINAS SALADAS

LIMPIEZA

Al igual que en las de cloro, tendrás que limpiar cada día las hojas e insectos que se hayan amontonado en los skimmers. Para un correcto mantenimiento de piscinas de sal has de limpiar la célula. Cada mes o mes y medios, tendrás que comprobar que la célula esté limpia y comprobando que los electrodos metálicos estén bien limpios, se encuentren en buen estado.

CONTROLA EL pH

Necesitarás medir todas las mañanas el pH de agua porque la cloración salina se deteriora más velozmente, el vapor de cloro incrementa y se irritan la piel y los ojos. La solución es introducir líquido elevador (pH+). Si el pH es elevado: el desinfectante pierde su eficacia y se consume más, abundan las algas, también se irritan la piel y las mucosas. La respuesta es introducir líquido reductor (pH-).

FILTRADO

Conecta la depuradora unas 6 horas cada día. Si la medición de niveles de pH o cloro te muestra alteraciones, a lo mejor tendrás que dejarla más tiempo funcionando.

COMPRUEBA QUE NO HAY ENTRADAS DE AIRE

Habitualmente una fuga causa que entre aire y salga agua, pero no siempre puede pasar. Si al detener la depuradora, las tuberías se descargan, hay un inconveniente. Hasta si pasa de manera natural, por ejemplo, cuando los chorros de impulsión no quedan sumergidos, permitiendo que entre el aire.

Hay otro caso que puede pasar con algunos tipos de filtros de arena ya que, si la junta no está bien asentada, al extirpar la bomba, la propia presión hace que asiente y selle de manera correcta. No obstante, al pararse la bomba, la junta se separa y permite entrar el aire.

COMPRUEBA QUE SE PRODUCE CLORO

Otra pauta para el mantenimiento de piscinas de sal es comprobar que se produce cloro y es muy simple. Solamente debes medir una muestra de agua directamente de los chorros de impulsión, y otra en la otra punta de la piscina. Asegúrate de que el clorador esté obteniendo un 100%.

La diferencia tiene que ser notable, demostrando que los chorros traen bastante cloro, que corresponde al originado por el clorador. Si no notamos esta diferencia, deberemos comprobar si el clorador está parado o en el momento de medir no estaba generando. En piscinas muy extensas y con mucho caudal de agua cuesta más notar la diferencia entre las dos muestras.